
El corte por láser se aplica para diferentes tipos de materiales y allí donde los contornos complejos demandan procesados precisos, rápidos y sin esfuerzos sobre el material. El láser genera surcos de corte muy estrechos y así logra altas precisiones en el corte. Esta tecnología no genera ninguna distorsión, y en muchos casos, el procesamiento posterior no es necesario ya que las piezas están sometidas a un aporte de calor mínimo y en su mayoría se pueden cortar sin rebabas.
Casi todo tipo de metales pueden ser cortados con láser: acero dulce, acero inoxidable y el aluminio son las aplicaciones más comunes. Otras piezas susceptibles de ser cortadas por láser están hechas de madera, plástico, vidrio y cerámica. En comparación con técnicas alternativas como el troquelado, el corte por láser es rentable ya desde la producción de lotes pequeños. El gran beneficio de corte por láser lo da el hecho de que la fuente de energía láser se focaliza hasta diámetros muy pequeños, ofreciendo así ancho de corte muy pequeño, alta velocidad de avance y el calentamiento mínimo de la pieza.